7 diciembre 2021 / 3 Tevet 5782
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Cosas – Ariela Naftal (2013)

Espacio de Arte Muestras

Cosas  | Ariela Naftal

El bastón, las monedas, el llavero, la dócil cerradura, las tardías notas que no leerán los pocos días que me quedan, los naipes y el tablero, un libro y en sus páginas la ajada violeta, monumento de una tarde sin duda inolvidable y ya olvidada, el rojo espejo occidental en que arde una ilusoria aurora. ¡Cuántas cosas, láminas, umbrales, atlas, copas, clavos, nos sirven como tácitos esclavos, ciegas y extrañamente sigilosas! Durarán más allá de nuestro olvido; no sabrán nunca que nos hemos ido.

Jorge Luis Borges

En la casa de su padre colgaba un calendario con la fecha 5 de mayo. El día que su madre había fallecido y de seguro el más duro de sus vidas quedaba inmortalizado en un objeto sin importancia. Los años pasaban, sin embargo aquel calendario permanecía allí, detenido en el tiempo. No fue hasta que se embarcó en este proyecto que Ariela Naftal comprendió que Las Cosas no son solo cosas cuando en ellas guardamos nuestra historia.

La fotografía es una herramienta que nos permite registrar el mundo a nuestro alrededor. De manera fehaciente traslada al papel aquello que ven nuestros ojos, se trata de algo tan sencillo que en principio cualquiera puede hacerlo. Sin embargo no debemos ignorar que detrás de cada clic hay una persona que observa, analiza y aporte subjetividad por medio de su mirada. El artista tiene la habilidad de ver algo que otros no perciben, transformando una simple imagen en un relato. Para Ariela la fotografía sirve como un instrumento para contar historias cotidianas de la mano de objetos que de otra manera no llamarían la atención. 

Se podría decir que ella tomó el papel de retratista. De manera silenciosa y con mucha paciencia comenzó a descifrar el valor en lo aparentemente insignificante. Fueron los encuentros los que la llevaron a  crear lazos con las personas y sus objetos. Necesitaba sentir una conexión. A medida que le acercaban sus “tesoros” y se sentaban a hablar, develaban el misterio detrás. Luego descontextualiza esos objetos, alejándolos de su dueño y entorno, para registrarlos tal cual llegaban a sus manos -viejas, gastadas y marcadas. Indicios de que habían sido disfrutadas-. Cada sujeto aportaba algo único. La máquina de coser que Raquel había comprado con la plata de la venta de su vestido de novia, un acordeón -símbolo de la pasión de una familia por la música- el juguete preciado de una niña, una cartera vieja y poco glamorosa pero heredada con mucho amor. La copa de metal que usaba la familia en la fiesta de Pesaj.  La silla donde Ana, desde que se enfermó, miraba las novelas. Un documento falso con el que (nombre) se salvó de la muerte durante la segunda guerra mundial, permitiéndole iniciar una vida nueva en un país remoto. La pipa que a pesar de ser igual a cualquier otra es única por haber pertenecido a un ser querido. No importa cuantas haya en el mundo, esa es irremplazable.

La vida es frágil y finita, lo que hoy está mañana desaparecerá, para quedar en el olvido. Porque el tiempo pasa, la gente se renueva y el presente es lo que importa. A pesar de eso escondemos una suerte de nostalgia y necesidad por rememorar el pasado y aferrarnos a nuestra historia. Las paredes de esta muestra son un reflejo de eso. Están plagadas de los objetos más variopintos, protagonistas de la vida de personajes anónimos que se vuelven preciados no por lo que valen sino por lo que simbolizan. Porque refuerzan la memoria de alguien que ya no está, de un momento que pasó, un recuerdo de la infancia, un amor eterno, un viaje o una pasión. Lo aparentemente insignificante de pronto se vuelve indispensable porque necesitamos algo tangible que nos permita sentir que ese sentimiento jamás desaparecerá.

Todos tenemos un pasado que queremos preservar, somos seres nostálgicos y buscamos defender eso que nos hace únicos e irrepetibles. Es por eso que Ariela traslada estos relatos al papel exteriorizando la esencia de cada objeto. Será el espectador quien deba indagar para conocer la importancia del agregado simbólico para luego trasladarlo a la propia experiencia y navegando entre recuerdos, armar la colección de Cosas que cuentan su historia.

No es la primera vez que investiga sobre temas relacionados con lo cotidiano y las cuestiones más íntimas de la vida. En un comienzo tomaba sus propias  Cosas y las tapaba con telas que ella misma cosía, como queriendo momificar por siempre el recuerdo. Hoy se trata de mirar hacia afuera y escuchar al otro. Sin embargo aún perdura esa necesidad por inmortalizar la intimidad. Es por eso que presenta la mesa, símbolo de la familia, con la que aporta un halo de misterio y nos permite comprender mejor la necesidad por sacralizar los recuerdos.

Ariela Naftal se ha convertido en una oyente atenta y comprensiva dedicada a construir un relato universal a través de lo individual y así descubrir que “Un mantel es un mantel si alguien sirve sobre él, una cama es una cama si alguien reposa sobre ella. El valor del objeto es el que le concede cada sujeto. Las cosas terminan siendo el lado visible del espíritu”

No hay que decir mucho más, las imágenes hablan por sí solas.

Melisa Boratyn / Curadora

FICHA TÉCNICA

Título: Cosas

Artista: Ariela Naftal

Fecha: Desde el 2 hasta el 30 de octubre de 2013

Se exhibió en Espacio de Arte AMIA

Se realizó un catálogo para esta muestra

Se realizó postal para esta muestra

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