21 junio 2021 / 11 Tammuz 5781
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Miriam Jerusalmi (2006)

Espacio de Arte Muestras

MIRIAM JERUSALMI

Ante los retratos de niños de Miriam Jerusalmi, ¿asistimos a una mera duplicación de imágenes que nos miran?. En principio podríamos afirmar que sí, que nos encontramos ante una celebratoria evocación de la infancia. Pero apenas nos adentramos en estos cuadros ellos ponen en juego dialécticos o contradictorios sentidos entre la felicidad que suponen los niños ataviados con sus disfraces y sus expresiones casi siempre adustas en los que se abren a otros sentimientos.

Estas imágenes a primera vista radiantes ¿son efectivamente radiantes? ¿o se trata de una ceremonia organizada por los mayores donde con dudosa pasividad los niños aceptan sus reglas?.

Estas escenas no fueron inventadas, recordadas o tomadas del natural. Su punto de partida han sido fotografías de su nieta que llevaron a la artista a indagar fotografías de su propia niñez: imágenes de algún carnaval allá en su tierra brasileña. Casi obsesivamente Jerusalmi reitera su propia imagen Denia disfrazada como si persiguiera alguna huella de su propia infancia, como si persiguiera algo inapresable.

Por otra parte, siguiendo el rito de evocar el pasado, otras imágenes son el resultado del montaje previo de fotos de su esposo junto a ella donde, a imitación de mayores, se presentan como una parejita. Se trata de imágenes que son tópicos de una época: imágenes en álbumes que con el paso del tiempo tienen algo de petrificadas. Allí los niños aparecen como invitados a una fiesta sin darse por enterados de que están en ella. Sus miradas, sus posturas con su hieratismo despiertan ternura, pero también nos hacen pensar en que forman parte de un plan que desconocen. Al respecto, nadie mejor que el gran poeta César Vallejo evocó esos momentos de infancia. En algunos versos que parafraseo de tu libro Trilce dice: “estémonos aquí esperando el retorno, el desagravio de los mayores siempre delanteros como si nosotros los pequeños no pudiéramos partir”.

En otros retratos de Jerusalmi, esta vez de adolescentes, ese clima de extrañamiento de los niños se perpetúa, aunque ahora con un sentimiento que nos hace pensar en una marcada recriminación ¿será un dato del previo ingreso a la vida adulta?.

De lo que podemos estar seguros es que sea cual sea el punto de partida de estas imágenes de Miriam Jerusalmi, nunca se trata de una mera duplicación de lo real: si la materia de sus cuadros por momentos se vuelve descriptiva como una mansa delimitación del modelo, en otros un mundo de sombras acumula otras referencias donde la materia dice su propio acontecer.

Los espacios se abren o se cierran como cambiantes escenarios donde las figuras acentúan lo descriptivo o lo expresivo. Ocurre que el mundo de imágenes que ingresó al cuerpo de la artista por sus ojos ha sido el comienzo de un viaje entre el pasado y el presente que ahora transfigurado sobre la tela por su mano, nos han entregado otro relato que nos involucra en esta dichosa y a veces triste aventura de existir.

Raúl Santana

Buenos Aires, Abril de 2006.

FICHA TÉCNICA

Artista: Miriam Jerusalmi
Fecha: Desde el 1º de Mayo hasta el 31 de Mayo de 2006
Se exhibió en Espacio de Arte AMIA
Se realizó catálogo para esta muestra

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