7 diciembre 2021 / 3 Tevet 5782
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¿Quién se acuerda del genocidio armenio? – Claudio Gallina (2011)

Espacio de Arte Muestras

¿Quién se acuerda del genocidio armenio?

En un discurso pronunciado por Adolf Hitler frente a las tropas de las SS en agosto de 1939 preguntó retóricamente: “¿Quién habla hoy en día del exterminio de los armenios?”.

Aunque trillado hasta el hartazgo y poco creativo al enunciarlo, no deja de ser una de las pocas verdades absolutas, a imagen y semejanza de las matemáticas: quienes no son capaces de recordar las tragedias, están destinados a repetirlas.

Hitler especulaba que el Olvido podía camuflar, ocultar o silenciar hasta los crímenes más brutales. ¿Qué hubiese pasado si el Mundo hubiera puesto atención sobre el Primer Genocidio del Siglo XX (perpetrado por el Estado Turco entre 1915 y 1923), que inauguró la política terrorista de Estado de terminar con toda una comunidad por razones religiosas, raciales, o ideológicas, a través de un plan sistemático de aniquilamiento?

Por supuesto que se podría pensar que hacer futurología en reversa es una tarea sin sentido. Sin embargo, las preguntas tipo “qué hubiese pasado si…?” nos acercan a una imagen muy difícil de digerir. Mostraría lo evitable (total o parcialmente) de algunas de las terribles tragedias que se desencadenaron posteriormente.

Traer hechos del pasado e incorporarlos al presente es una decisión premeditada y tiene como misión aportar a la construcción de una Memoria Colectiva que sea capaz de activarse y generar anticuerpos hacia cualquier intento de discriminación xenófobo.

Cuando los acontecimientos vividos por un individuo o un grupo, como dice Tzevetán Todorov, son de naturaleza excepcional o trágica, el derecho a la Memoria se convierte en un deber: el de acordarse, el de testimoniar.

El proyecto de realizar un mural sobre el Genocidio Armenio y la invitación al artista Claudio Gallina para realizarlo, tiene el propósito de generar un testimonio visual tomando la tradición muralista latinoamericana. Desde lo precolombino hasta nuestros días, la utilización del mural ha sido una forma importante de expresión artística. Sin embargo en 1910, con la Revolución Mexicana, toma un carácter social y pedagógico que nos interesa rescatar.

Desarrollando un trabajo muy interesante utilizando un péndulo temático que abarca en sus puntos extremos la Memoria y el Olvido. Su epicentro es el aula de una escuela. En sus obras se percibe un rescate de “objetos con concepto” que han desaparecido o que están vías de extinción, como un intento de construcción de algo que ya no existe. Quizás esta es una de las características más difíciles de la Memoria.

Es interesante la operación que hace el artista cuando trabaja con su propia identidad y su barrio como formador de ella.

El barrio en el cual él nació, fue mutando a tal punto que sería difícil imaginar lo que ocurría allí décadas atrás. Entonces es donde la memoria tiene la cualidad de construir aquello que se destruyó. En este sentido, el aula de la escuela, aparece como el lugar ideal para poner foco sobre las lecciones no aprendidas de la historia. Es ahí donde impacta la transformación que se produce cuando el conocimiento intelectual y vivencial de otro ser humano hace que la presencia de la memoria corporice a las víctimas en aquellos que recuerdan.

El planteo que presenta Gallina tiene características escenográficas y propone una secuencia pasado-presente en la cual la historia de la tragedia se corporiza en el aula a través del pizarrón, metáfora de la transmisión. Pero quizás el punto más dramático y esperanzador es cuando los actores y testigos de semejante traspaso se convierten en portadores de memoria.

Raphael Lemkin, sobreviviente del Holocausto, creó la palabra “Genocidio” de las raíces gens (del griego familia o raza) y – cidio (del latín matar). De esta manera él se refería a las matanzas por motivos raciales, nacionales o religiosos perpetrados por un Estado. Su estudio se basó en el genocidio del pueblo armenio.

A pesar de la política de negación, gracias a los archivos europeos y americanos, así como el análisis de los hechos a partir de los testimonios de los sobrevivientes, demuestran que el genocidio fue un hecho destinado a la eliminación del pueblo armenio por no renunciar a la preservación de su cultura.

Sin lugar a dudas, uno de los objetivos de la práctica genocida es la exterminación de las culturas portadoras de estos grupos con el objetivo de hacerlas desaparecer definitivamente. Es justamente desde estas culturas que se pretendieron callar, que la Memoria se presenta como motor de construcción de futuro.

Que así sea.

Elio Kapszuk

Proyecto y curaduría Murales por la memoria

FICHA TÉCNICA

Título: ¿Quién se acuerda del genocidio armenio?
Artista: Claudio Gallina
Fecha: Desde el 20 de abril hasta el 13 de mayo de 2011
Se expuso en Espacio Multiarte SIGEN
Se realizó catálogo para esta muestra

PRENSA

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