21 junio 2021 / 11 Tammuz 5781
Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content
Search in posts
Search in pages

Artistas argentinos con temática judía (2006)

Espacio de Arte Muestras

Este conjunto de obras que se presenta en el Centro Cultural Victoria Ocampo – “Villa Victoria” representan un cuerpo temático que propone múltiples recorridos a partir del abordaje de la diversidad judía y sus alrededores.

 Dentro de esta temática nos encontraremos con las distintas elecciones que realizaron los artistas participantes.

La Cábala, definida como la mística judía, nos es presentada por los laberintos de Mariana Schapiro (3), que nos describen que la búsqueda de sentido de las cosas no es lineal. La Cábala, duda de la literalidad de los textos sagrados e intentó encontrar interpretaciones místicas en cada palabra relevante. Ernesto Pesce (4), con su obra “La escritura de Dios“, se incorpora a este intento de revelar lo oculto. Las gruesas capas de pintura que utiliza Joaquín Molina (1) en su obra “La mano que ve” redimensiona el amuleto de la buena suerte (jamse) representado por la mano con la incorporación en su centro de la palabra Jai (vida), y rodeada por ojos que no dejan de interpelarnos. La Cábala denomina Sfirot a las vías de revelación de Dios, este elemento es tomado y recreado por Daniel Santoro (5) en su “Árbol de la vida“. Con una síntesis arrolladora, “El Golem” de Jorge González Perrin (2) nos remite al Rabino Judá León de Praga y a su invento y criatura. Al respecto, Jorge Luis Borges escribió: “Sediento de saber lo que Dios sabe, Judá León se dio a permutaciones de letras y a complejas variaciones y al fin pronunció el Nombre que es la Clave“.

La memoria del Holocausto y la recordación de los seis millones de judíos exterminados por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial tienen una presencia sumamente significativa. Eduardo Faradje (6), con su obra “El campo”, denuncia poniendo en primer plano las vías férreas que fueron necesarias para la ejecución de la matanza. La pregunta es: ¿Cómo fue posible que este plan haya podido llevarse a cabo a la luz del día?. El mapa del horror de Diana Chorne (7) esquematiza lo siniestro en un organigrama de la muerte. Remo Bianchedi (8 y 9) contrapone a la víctima y al victimario en dos obras con gran diferencia de tamaño entre sí, sin embargo, con la observación de estos dos retratos, el victimario se va reduciendo mientras que la víctima retoma su carácter natural de ser humano, recomponiendo el derecho a ser recordada en su máximo esplendor y belleza.

La estrella de David es un símbolo inequívoco de lo judío, y dos artistas lo toman como punto de partida de sus obras. Luis Wells (13) jerarquiza lo simbólico dándole una dimensión humana, el ícono estrella de David en este caso, o la identidad si se quiere, es atravesada por una persona, pero a su vez también es su centro y su foco. “Palabras en el desierto Il“, de Héctor Médici (11), nos muestra a sus personajes realizando estrellas de distintos tamaños en un desierto, donde una y otra vez se recrea lo judío a partir de sus intérpretes. La salida de los judíos de la esclavitud y su travesía por el desierto, donde recibieron las tablas de la ley, es el momento fundacional del pueblo judío, que construye a partir de ahí su identidad y esta sintetizado en el díptico de Susana Beibe (12).

El Estado de Israel está atravesado por la cartografía y la arquitectura. En la obra inconfundible de Nicolás García Uriburu (10). “Tierra prometida“, realiza un mapa interior del terruño asignándole sus característicos colores. Alejandro Puente (14) nos presenta una síntesis de los tics constructivos de Jerusalem. La luz como un todo y la belleza como signo, atraviesan esta ciudad venerada por tres religiones en el pastel de Carlos Alonso (15) “Jerusalem desde el mirador”. Por otro lado, Mariano Sapia (16) rescata un momento de la historia del Estado de Israel conocido como la Guerra de los Seis Días.

La tradición religiosa tiene como protagonistas a los inefables “Rabinos” de la infancia de Pedro Roth (18), y a un hombre tapándose el rostro con las manos de Daniel García (17), como si estuviese rezando el Shma Israel (escucha Israel). “Sobre tu brazo y sobre tu Frente”, obra de Mirta Kupferminc (19) nos muestra a un joven realizando su Bar Mitzva. Este es uno de los momentos fundamentales del ciclo de vida judía, al cumplir 13 años los varones y 12 las niñas, pasan a ser responsables de sus actos y se comprometen a cumplir con las leyes y tradiciones, como así también a hacer el bien según enseñen los valores milenarios del pueblo judío.

Los gauchos judíos son la marca de la experiencia de la Colonización Agrícola Judía en nuestro país, que representa un hecho único en la diáspora judía, tanto por su magnitud como por su impronta. La Jewish Colonization Association y su fundador Baron Hirsch, imaginaron salvar a miles de judíos que vivían en la opresión absoluta en Rusia y otros confines del mundo, brindándoles la posibilidad de trabajar la tierra en un país libre donde puedan también desarrollar su identidad. Por supuesto que esta epopeya estuvo lejos de ser idílica, pero tuvo una importancia poco reconocida en nuestros días. Ahí están 17 obras de Daniel Santoro (20 a 33) que rescatan distintos lugares emblemáticos de las colonias judías de Santa Fe y Entre Ríos; sinagogas, bibliotecas y cementerios son parte de estas huellas. De los caminos que cruzan la provincia de Entre Ríos, Carlos Trilnick (36 y 37) nos presenta sus paisajes íntimos llenos de surcos y recuerdos. Victor Chab (38) parecería que nos habla de la travesía interior de la inmigración, con esos grandes baúles que estaban llenos de penurias y carencias, pero también de esperanza. Quizá este era el equipaje de la Bobe (abuela) y del Zeide (abuelo) que Yente (Eugenia Crenovich) (34 y 35) retrató en dos magníficos collages. “Gobernar es poblar” había proclamado Juan Bautista Alberdi en 1852. El 14 de agosto de 1889, el Vapor Wesser trajo 120 familias que iniciarían el aporte masivo de los Inmigrantes judíos a la edificación de la vida institucional judía y del país. Basavilbaso es uno de los lugares característicos de la inmigración rural y es recreado por Fernando Fazzolari (39) en una analogía de la festividad de Pesaj que recuerda la liberación de la esclavitud en Egipto, con la llegada a nuestro país de los inmigrantes buscando la ansiada libertad. El resultado es “Matzavilbaso”.

El Hotel de Inmigrantes simboliza, justamente, la llegada masiva de hombres y mujeres de muchos puntos del planeta que vinieron a forjar un futuro promisorio. Daniel Santoro (41) edifica dos hoteles de inmigrantes, uno con la estrella de David y otro con la esvástica denunciando la llegada a la Argentina de criminales nazis después de finalizada la Segunda Guerra Mundial. Esta denuncia se hace explícita en la obra “Guardia” (40), donde muestra la ideología de las fuerzas del orden público en ese momento.

El antisemitismo como fenómeno social emerge del libro de la artista Mariana Schapiro (42) “El monstruo de mi barrio“, que está compuesto por un texto colectivo hecho vía e-mail, a partir de una pintada discriminatoria dirigida a la artista en febrero de 2005.

El 24 de marzo de 1976 comenzaba en nuestro país uno de los periodos más negros de nuestra historia, que estuvo marcada por la violación sistemática de los derechos humanos y la desaparición forzosa de 30.000 personas. El artista Andrés Cascioli (43), que fue responsable de la revista Humor (uno de los pocos medios en nuestro país que denunció la dictadura), realizó un retrato de uno de los periodistas más emblemáticos de nuestro país: Jacobo Timerman, director del diario La Opinión. Su secuestro y liberación fue un caso emblemático de esa época y profundizó el conocimiento en el exterior de lo que estaba sucediendo en nuestro país. Marcelo Brodsky (44 y 45) se refiere a la búsqueda de memoria, verdad y justicia a partir de la desaparición de su hermano Fernando, uno de los 1900 judíos exterminados por los militares en ese periodo.

El atentado a la sede de la AMIA el 18 de julio de 1994 es recordado con el trabajo de varios artistas. “Las luces de la memoria” es una obra emblemática de Pérez Celis (48). El crítico Julio Sapolnick se refiere a ella de la siguiente manera: “Del emblema de la AMIA bajo tierra, nacen las raíces que forman el árbol de la memoria transformando las ramas en un calendario de siete brazos. Ochenta y cinco llamas-lágrimas se extienden sobre su tela, creando un signo de evocación original, que une dos elementos opuestos: el agua y el fuego. Celis obliga al contemplador a elevar la mirada proponiéndole transitar por una emoción contenida, ante la coincidencia de lecturas continuas y superpuestas”. El díptico de Clorindo Testa (51 y 52) resume dos estados separados por la demencia asesina, “estoy vivo” y “estoy muerto” condensan la explosión y estalla el grito. En este mismo sendero, la obra de Leonardo Gotleyb (47) incorpora a la destrucción el candelabro como símbolo de reconstrucción y esperanza. El joven Sergio Moscona (46) “Con sus muertos a cuestas” nos hace reflexionar sobre el valor de la memoria y los dibujos de Rep (50) siguen buscando la verdad. Nathan Saniewicz (49) establece un puente entre la Shoah – Holocausto y el atentado a la AMIA. Se trata de un libro que repite en todas sus hojas una misma frase. Repite porque el horror sigue y hace vigente todos los días desde algún lugar de nuestro planeta, este emotivo texto escrito en 1942.

El texto bíblico está trabajado en “El Camino de Galaad“, obra de Blas Castagna (53). La abstracción se materializa y contornea la figura de los macabeos y su lucha por la liberación. Los hombres de la región de Galaad se unieron para dar muerte a los israelitas. Al final esta tierra fue testigo no del aniquilamiento de un pueblo, sino del heroísmo y la supervivencia que protagonizaron los macabeos. Una vez más, Blas Castagna, con nada hace todo.

Esta muestra es también producto de la diversidad, incluye maestros consagrados, artistas reconocidos de la generación intermedia y artistas emergentes con distintos lenguajes, procedencias y formaciones. Todos ellos trabajaron la propuesta dejando sus propias huellas, generando un recorrido rico, interesante y significativo.

Elio Kapszuk – Curador de la muestra

FICHA TÉCNICA

Título: Artistas argentinos con temática judía
Artistas: Mariana Schapiro, Ernesto Pesce, Joaquín Molina, Daniel Santoro, Jorge González Perrin, Eduardo Faradje, Diana Chorne, Remo Bianchedi, Luis Wells, Héctor Médici, Susana Beibe, Nicolás García Uriburu, Alejandro Puente, Carlos Alonso, Mariano Sapia, Pedro Roth, Daniel García, Mirta Kupferminc, Carlos Trilnick, Víctor Chab, Yente, Fernando Fazzolari, Andrés Casioli, Marcelo Brodsky, Pérez Celis, Clorindo Testa, Leonardo Gotleyb, Sergio Moscona y Rep.
Fecha: Desde el 10 de mayo hasta el 5 de junio de 2006
Se expuso en Centro Cultural Victoria Ocampo – Villa Victoria
Se realizó catálogo para esta muestra

  • También te puede interesar

    • Espacio de Arte Muestras

    Arte y Producción AMIA | AMIA Comunidad Judía © 2021